La pandemia y crítica situación por el cierre de la frontera, pusieron en jaque la economía del negocio de don Pierino Romani; quien salió a flote nuevamente gracias al respaldo de los cucuteños.

Don Pierino Romani Di Giuseppi, es un italiano de 88 años, quien emigró de su país cuando recién cumplía los 21, por las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, y llegó a Pamplona a trabajar. Hace 20 años está en Cúcuta y estableció una pizzería como medio de subsistencia.

La pizzería, tomó popularidad en la región durante varios años, sin embargo, la crítica situación que trajo el cierre de la frontera junto a la pandemia, produjeron que la misma fuera perdiendo reconocimiento y las ventas decayeran.

La semana anterior, un medio regional de información compartió la fotografía del establecimiento a solas, en redes sociales, hecho que ‘tocó’ el sentimiento de los cucuteños, quienes acudieron al llamado de auxilio, de la misma forma como dice su himno: “noble, leal y valerosa”.

“Ahora estamos sacando 25, 20 pizzas y ya no damos abasto, tipo 7:30 de la noche no tenemos pizza en vitrina”, señaló el administrador del negocio de don Pierino Romani.