“El paciente podrá ahora estar de pie, caminando, nadando o montando bicicleta”, explicaron los neurocientíficos.

La invención en pleno siglo XXI parece no tener límites; dos neurocientíficos en Lausana, Suiza, decidieron apostarle a la implantación de electrodos que emiten pulsos electrónicos, que a su vez imitan las señales que transporta la médula espinal, que conecta el cerebro con las extremidades inferiores.

Este fue el caso de Michael Roccati, un joven italiano que sufrió un accidente en su motocicleta que lo dejó parapléjico. Ahora, luego de una cirugía donde le implantaron 16 electrodos en la médula espinal ha vuelto a caminar. “Los primeros pasos fueron increíbles, un sueño hecho realidad”, expresó.

“Roccati ahora puede levantarse y caminar con un andador en el que tiene insertados dos pequeños controles remotos. El ordenador envía las órdenes de estimulación a un marcapaso situado en el abdomen y desde el cual se transmiten los estímulos al implante medular para que Michael se levante”, explicaron los desarrolladores Grégoire Courtine y Jocelyne Bloch.

Aunque el tratamiento forma parte de un ensayo clínico aún en curso, la técnica resulta ser prometedora para restaurar la función motora en personas con lesión medular.