Emprendedores de Lebrija encontraron una forma de aprovechar los desechos de los cultivos de piña, siendo conocidos por ser la capital mundial de este producto.

El producto se obtiene al procesar los tallos y las hojas de la piña que se cortan al recolectar el fruto y que eran desechados o quemados por los cultivadores, transformándolo de manera artesanal en hojas de papel para agendas, bolsas y tarjetas decorativas.

Este proyecto liderado por padres de familia campesinos que recorren las fincas del municipio recolectando su materia prima, es considerado como uno de los tres más destacados del país por el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Por Fabián Morales Gómez