Las tropas permanecen retenidas dentro de la base militar de Caño Indio, sin agua y sin energía eléctrica.

Ante los hechos irregulares registrados en la vereda Caño Indio, en Tibú, en donde cultivadores de coca mantienen retenidos, sin electricidad y si agua, en la base militar a tropas del Ejército, los altos mandos de la Fuerza Pública decidieron enviar más uniformados para actuar de ser necesario y mantener el orden público.

Los pelotones desarrollaban labores de erradicación de cultivos ilícitos en Los Cuervos, cuando fueron obligados a trasladarse a las instalaciones militares por unos 300 pobladores que los amenazaron con palos y machetes.

Simultáneamente, en el sector Las Palmas, otro grupo de aproximadamente 150 civiles pretendió conducir a militares y policías hasta la base, “con el fin de concentrar al personal de la Fuerza Pública e impedir su movilidad, para lograr el control del área”.

Esta situación fue repudiada por el brigadier general Fabio Leonardo Caro Cancelado, comandante del Comando Específico de Norte de Santander, quien tildó de secuestro lo que está ocurriendo en este municipio del Catatumbo.

Recordó que dos pelotones más, que desarrollaban acciones de seguridad siguiendo las indicaciones de las alertas tempranas emitas por la Defensoría del Pueblo, de cara a las alecciones presidenciales, también fueron retenidos.

Cancelado indicó que los cocaleros están cometiendo cinco delitos: asonada, perturbación de actos oficiales, secuestro, violencia contra servidor público, sabotaje y daño a servicios de comunicaciones, energía y agua.

Indicó que estos habitantes “están instrumentalizados” por las disidencias de las Farc y del Eln, grupos que están detrás de la cadena del narcotráfico, “combustible de la guerra en Norte de Santander”.

Carlos Martínez, comandante del Departamento de Policía de Norte de Santander (Denor), responsabilizó a ‘Jhon Mechas’, jefe de las disidencias de las Farc; y a dos hombres conocidos con los alias ‘Luis’ y ‘Chepe’, lo que ocurre en Tibú y que es “una retaliación” a la destrucción de un inmenso laboratorio de cocaína en la zona recientemente.

Leonardo Favio Oliveros Medina