La diferenciación del ser humano con otros grandes primates se basa en gran parte en la posibilidad de caminar erguido en sus extremidades traseras, hecho evolutivo que carecía de explicación.

Recientemente se ha propuesto una hipótesis que relaciona la pérdida de pelo dentro del linaje de los homínidos con la incapacidad de los bebés para aferrarse a sus madres, lo que requiere que las madres caminen erguidas para cargar a sus bebés. Sin embargo, queda una pregunta para este modelo: ¿qué provocó la pérdida de cabello que resultó en caminar erguido?

Según un estudio publicado en el Multidisciplinary Digital Publishing Institute, la razón podría basarse en la proliferación de las garrapatas, seleccionando la pérdida de cabello en los homínidos y el comportamiento de aseo en los chimpancés como estrategias divergentes contra ellas.

Se argumenta entonces que estas estrategias divergentes contra las garrapatas dieron como resultado diferentes métodos para llevar bebés, impulsando la divergencia locomotora de humanos y chimpancés. Concretamente, los antepasados humanos perdieron el pelo, y empezaron a andar erguidos por proteger a sus hijos. Los antepasados de los chimpancés, sin embargo, tendieron a usar acicalamiento para protegerse, y tenían a sus bebes sobre la espalda para andar de forma cuadrúpeda.