La misión de la sonda china Chang’e-5, acaba de aterrizar en la Luna y se acerca más a su objetivo de recolectar muestras de roca y polvo para traer de regreso a la Tierra.

La empresa se ha dirigido a Mons Rümker, un complejo volcánico alto en una región cercana conocida como Oceanus Procellarum.

Se espera que el módulo de aterrizaje pase los próximos días examinando su entorno y recogiendo materiales de la superficie.

Tiene una serie de instrumentos para facilitar esto, incluida una cámara, un espectrómetro, un radar, una pala y un taladro.

La intención es empaquetar alrededor de 2 kg de “tierra”, o regolito, para enviarlo a un vehículo en órbita que luego pueda transportar las muestras a la Tierra.

Han pasado 44 años desde que esto se logró por última vez. Esa fue la misión soviética Luna 24, que recogió poco menos de 200 g.