Fotógrafo argentino de AFP en Paraguay pasa sus días en ancianato de Cúcuta

Reinaldo Gustavo Quintana sueña con una vida tranquila en las montañas del estado Táchira.
Reinaldo Gustavo Quintana sueña con una vida tranquila en las montañas del estado Táchira.

Además de vivir en Paraguay, Venezuela y Colombia, ha habitado en Brasil y Estados Unidos.

A sus 67 años, Reinaldo Gustavo Quintana sueña con una vida tranquila en las montañas del estado Táchira, Venezuela, región de la que se enamoró, pues en ese país vivió 11 años, pero por una afección cardiaca en febrero del año pasado debió cruzar la frontera desde Ureña y terminó en el Hospital Universitario Erasmo Meoz de Cúcuta (HUEM).

Después de recibir el alta médica, fue llevado a la Fundación Hogar de la Esperanza, institución del barrio El Contento que atiende a adultos mayores sin techo y pan. Allí, el pasa sus días, compartiendo con una veintena de abuelos.

Su acento argentino al escucharlo hablar recuerda los años de José Néstor Pékerman frente a la Selección Colombia, gaucho que se quedó en corazón de los hinchas cafeteros. Como buen argentino, extraña el mate y no olvida sus años de infancia en Buenos Aires, ciudad en donde nació.

Quienes lo ven no se imaginan que detrás de ese hombre de contextura delgada hay un reportero gráfico que cubrió momentos impactantes durante la dictadura militar de Alfredo Stroessner en Paraguay (1954-1989). Por su profesionalismo perteneció a la Agence France-Presse (AFP), la agencia de noticias más antigua en el mundo.

“Decidí irme a Paraguay, porque me pagaban muy buen sueldo. Yo no buscaba la noticia, ella me llegaba. Un día estaba dentro la casa, escuché un tiroteo al lado. Me fui corriendo, cuando veo un chino saliendo ensangrentado y detrás sale otro chino y lo remata, lo mete como cinco balazos. Yo andaba con mi camarita”, recordó Quintana.

Con su buen ojo para la fotografía, tomó la imagen que se publicó en el medio para la que trabaja, mostrando el acontecimiento que tenía que ver con “mafia china”, ya la dictadura llevaba 35 años. Por esa foto lo contrató la revista opositora El Pueblo y allí comenzó a plasmar imágenes que comprometían al régimen.

“Un día había una manifestación en la calle, venían los opositores más reconocidos caminando. Todos los fotógrafos teníamos las cámaras guardadas porque la Policía no dejaba sacar fotos. De un momento a otro comenzó todo el mundo a correr. Saqué la cámara y logré tomar la foto de los cuatro opositores más pesados que había, tres ellos cuidando al más viejito de los palos de la policía. Esa foto, creo, fue parte del derrumbamiento de Stroessner, era la última foto que le quedaba rollo”, preciso el extranjero.

De El Pueblo paso al diario ABC Color, uno de los medios más reconocidos, y fue estando allí que lo contacto la AFP. Otro de los hechos que lo marcaron en su trabajo fue la visita del papa Juan Pablo II a Asunción en medio de la dictadura.

Este veterano del periodismo tiene seis hijos en Argentina y Paraguay, nación en la que hizo vida por 15 años, mantiene comunicación con algunos de ellos, incluso una hija le ha hablado de llevárselo a Asunción, pero hacer todo el trámite es engorroso porque Reinaldo Quintana anda sin documentos, todas sus pertenencias se quedaron en Ureña, en donde trabajaba cuidando un centro comercial.

Un hermano le envía de vez en cuando una remesa de dinero, para que pueda sufragar sus gastos. Señaló que en la casa hogar, la cual vive de la caridad de los habitantes de Cúcuta, se siente bien atendido, pero su sueño es regresar a las montañas del Táchira.

“Me gustaría tener un negocio de compra venta, porque siempre compre y vendí cosas por internet. Aprendí que es muy difícil planear el futuro. Las dos novias que tuve en Táchira me llevaron a conocer por allá y me dije: ‘algún día voy a comprar una finca acá. Cuando tenemos cierta edad ya no quieres lujos, sino vivir sanamente, levantarme en la mañana, estirar la mano, tomar una naranja, exprimirla y beberse el jugo”.

Reinaldo Gustavo Quintana es un peregrino por naturaleza, además de Venezuela y Colombia, también vivió 4 años en Brasil y 9 en Nueva York, Estados Unidos; a donde llevó esa pasión por la fotografía.

Leonardo Favio Oliveros Medina