El denominado “cruce de la muerte” ubicado en la calle 36 con carrera 30 de Bucaramanga se ha convertido en uno de los sectores más complejos para la transitabilidad de vehículos a causa de las imprudencias como saltarse los separadores para cambiar de carril o calzada, que corresponde a una de las prácticas peligrosas que frecuentan los motociclistas. Según las estadísticas dichas maniobras han cobrado la vida de 3 personas y causado más de 45 accidentes.

Otro de los sectores en la capital santandereana donde se registra mayor riesgo de siniestros es la carrera 24 con calle 34 donde la falta de conciencia a la hora de conducir también genera preocupación a la comunidad.

Algunas de las conductas más frecuentes que inciden en la accidentalidad son: no usar el cinturón de seguridad, estacionar en sitios prohibidos, no realizar la revisión técnico-mecánica, conducir sin licencia o sin Soat, no acatar las normas o señales de tránsito y conducir realizando maniobras peligrosas.