En Santander, más de tres horas a pie no limitaron a un niño para que alcanzara su conocimiento diario

En Santander, más de tres horas a pie no limitaron a un niño para que alcanzara su conocimiento diario

Esta es la historia de un menor de 12 años, quien a causa de la pandemia debe de recorrer 4 kilómetros a pie para recoger sus guías de estudio en la vereda La Ceba en Santa Bárbara, Santander.

Juicioso y con amor propio por salir adelante, Juan Esteban González Monsalve de 12 años de edad, oriundo del sector de Curos en Piedecuesta, estudia a diario desde su hogar para fortalecer los conocimientos que a causa de la pandemia no puede recibir en la escuela.

Sin embargo, el hecho de que en la zona no exista el internet y sus padres sean de recursos limitados, hacen que este menor deba trasladarse a pie hasta la escuela La Rayada, del Instituto Técnico Agrícola Rafael Ortiz González; ubicada en la vereda La Ceba en Santa Bárbara, Santander, para poder entregar las guías ya desarrolladas y recibir las nuevas.

Es así, como Juan Esteban debe de iniciar esta travesía por lo menos una vez a la semana caminando un kilómetro de montaña en medio de piedras y trochas, y tres más sobre una carretera.

Pese a esto, hace algunas semanas en medio de sus largos trayectos se encontró con algunos policías que vigilaban la zona, para sentarse a hablar junto a ellos de sus mayores anhelos, dentro de los que resaltó que uno de sus sueños era el de tener una bicicleta como la de ellos para llegar más rápido a su escuela, y ser en un futuro como el gran atleta colombiano Nairo Quintana.

Juan Esteban en su nueva bicicleta

Los policías conmovidos con su historia decidieron ahorrar y el pasado fin de semana llegaron hasta su vivienda con el mayor anhelo de Juan, junto a una torta para celebrar también su día de cumpleaños.

“Te traemos la bicicleta que te va a ser útil para llegar por tus trabajos, pero que también puedas ser un gran deportista, que, así como admiras a Nairo Quintana, también puedas llegar a representarnos en todo el mundo. Acá te traemos tu caballito de acero, tu sueño hecho realidad”, indicó un oficial.

En vista del enorme regalo y la celebración, Juan estalló de felicidad y se comprometió con los uniformados, a llevarle las guías de estudio también a sus compañeros quienes viven en las veredas aledañas.