En medio de la pandemia por el Covid-19, la máxima autoridad eclesiástica católica llega a Irak, donde estará por tres días en el país donde últimamente algunos misiles han sido lanzados contra bases de las fuerzas de la coalición internacional.

El Papa Francisco fue recibido en el aeropuerto internacional de Bagdad, tras estar en un vuelo de casi cinco horas, en el avión proveniente del Vaticano, para cumplir con el deseo de visitar la tierra de Abraham.

El primero en saludar a Su Santidad fue el Vicepresidente de la República de Irak, Mustafa Abdellatif Mshatat, con quien además mantuvo un encuentro y diálogo privado. Lo siguiente en su agenda se realizó dentro del Palacio Presidencial de Bagdad, para encontrarse con el mandatario iraquí, Barham Ahmed Salih Qassim.

“Mi visita se lleva a cabo en un tiempo en que el mundo entero está tratando de salir de la crisis por la pandemia de Covid-19, que no sólo ha afectado la salud de tantas personas, sino que también ha provocado el deterioro de las condiciones sociales y económicas, marcadas ya por la fragilidad y la inestabilidad”, anunció el pontífice durante su mensaje a los presentes en el discurso de bienvenida.

A su vez, el Papa Francisco subrayó que “no se puede imaginar un Oriente sin cristianos”, ya que espera ayudar a la población de este país con oración y con mensajes de esperanza y paz.

Durante toda la jornada, su Santidad ha respetado los protocolos de bioseguridad y no ha dejado de lado el uso de tapabocas. Tanto las autoridades vaticanas como las iraquíes insisten en aplicar las medidas de distanciamiento social, control de aforo y otras normas para el bienestar del pontífice durante el resto de su agenda.

Por Silvia León Sisa