Efectivos del Ejército Nacional y de la Policía Nacional continúan haciendo presencia en la terminal aérea Camilo Daza, en Cúcuta, cuyas operaciones fueron suspendidas por varias horas debido a los estruendos.

En la mañana de este martes 14 de diciembre, fuertes estallidos sacudieron la tranquilidad de la capital nortesantandereana, donde se registraron dos explosiones dentro y en las inmediaciones del aeropuerto internacional Camilo Daza, en Norte de Santander.

Según un medio local, la primera explosión obligó a suspender operaciones en el aeropuerto cucuteño, ya que estaba cerca de la plataforma de aterrizaje y tanques de almacenamiento de combustible. Algunas versiones previas indican que la persona encargada de instalar el artefacto explosivo habría muerto al estrellarse la bomba, cerca de las 5:15 a.m.

“Un individuo trató de saltar la reja del aeropuerto, que tenía un artefacto explosivo, y este se activó y el individuo feneció”, indicó el ministro de Defensa, Diego Molano.

Al sitio llegó el grupo antiexplosivos de la Policía Nacional, pero un segundo estallido fue reportado a las 6:47 a. m., en el barrio Aeropuerto, y cobró la vida de los intendentes William Bareño Ardila y David Reyes Jiménez, adscritos al departamento de Policía de Norte de Santander.

Las autoridades locales detallaron que los dos policías murieron cuando intentaban verificar si una caja abandonada contenía explosivos. Pero finalmente, ambos uniformados ofrendaron su vida por el bienestar de la comunidad.

El pasado 17 de noviembre, los dos intendentes fueron reconocidos en la Noche de la Excelencia Policial, por su “heroísmo”, luego de participar en un operativo en el que desactivaron un carro bomba en el municipio de El Tarra, un acto similar al de este martes.

Las autoridades investigan la presunta responsabilidad de las disidencias de las Farc o del grupo ilegal del ELN.

La Defensoría del Pueblo entregó un comunicado, donde informa que está a disposición de los familiares de las víctimas del atentado “para brindar el acompañamiento institucional y humanitario que requieran”.

Por Silvia León Sisa