El “Ángel de la Calle” un sacerdote que alimenta a las personas desamparadas

A diario migrantes venezolanos y farmacodependientes reciben un pan y la palabra de Dios.

Hace dos años, Sergio Sanmiguel, fue conocido en Colombia y en el mundo por ser el protector de los militares venezolanos desertores del régimen de Maduro, pero desde hace dos meses, su objetivo es otro; a raíz de la pandemia del coronavirus y el aislamiento obligatorio, ayuda a personas en condición de calle, para brindarles el alimento que Jesús multiplicó para calmar el hambre, el pan.

De día o de noche, el padre Sanmiguel recorre uno de los sectores más neurálgicos de Cúcuta, el Canal Bogotá, desde el barrio San José hasta el sector de Las Mercedes, observando diariamente a los habitantes en condición de calle, el estado en que pasan sus noches sin nada que comer y durmiendo sobre cualquier superficie firme que encuentran.

Junto a sus colaboradores, el padre a quien se le apoda el “Ángel de la Calle”, asiste a quienes han sido desalojados en esta época de cuarentena al no tener como pagar un alquiler o aquellos que infortunadamente la droga los consume. La consigna no es solo calmar el hambre, sino tratar de ser la luz y el camino para que esta población vulnerable supere las adversidades.