‘Motilonas Rap’ como se denomina la agrupación musical, exalta paisajes, historias y memorias del Catatumbo.

Sol Johana Ortega y Denisse Aleyda Cáceres, son dos primas que nacieron y crecieron en Tibú, un municipio nortesantandereano que muestra continuamente dos caras al mundo, la primera, desde el conflicto armado, y la segunda, impulsada a través de la gente trabajadora y pujante que no quiere dejar su territorio en manos de violentos.

Ortega, creció acompañando a su padre a las fincas para ver ganado. En esos viajes se enamoró de la vida, de la lucha campesina y de los liderazgos en los territorios.

Por su parte, Denisse, se formó admirando a sus padres, quienes con tenacidad y liderazgo eran presidentes en la Junta de Acción Comunal.

“Desde pequeñas nos interesamos en la música rap, en trabajar las problemáticas sociales. A través del hip-hop aportamos más allá de entretener al público”, expresó Sol Johana.

Cabe resaltar que las dos catatumberas incursionaron en el rap, luego de conocer a un paisa que llegó a su barrio, Luis Madrid Merlano, con el atuendo y la música; al principio lo escucharon por curiosidad, pero después descubrieron que a través de este género musical podían expresar sus ideas.

“Motilonas Rap maneja dos líneas pilares en su música, por decirlo así, y son: las raíces y la resistencia. Cuando nosotras empezamos a escribir y cantar las canciones que hablaban del conflicto en el Catatumbo, eran muy propias del territorio, nos dimos cuenta de algo y es que a la gente le da miedo y vergüenza decir que es del Catatumbo cuando está en otra ciudad”, expresó Dennise.

De acuerdo a lo anterior, las tibuyanas indicaron que el estigma siempre ha sido latente, pues sus paisanos han sido comparados “con la guerrilla o con ser raspachines, o con que trabajan con la coca o son malos”.

Por ello, es que a diario sueñan a través de la música romper los estigmas y mostrar al mundo la cara amable y pujante de la comunidad catatumbera y de Tibú.