La tragedia en Tonga traspasó los límites fronterizos con más de tres países, quienes se vieron afectados por la onda expansiva de la erupción y el tsunami que provocó.

Las imágenes de las afectaciones por caída de ceniza en la isla de Tonga y el derrame de petróleo en Perú provocado por el tsunami tienen en alerta máxima a los organismos protectores del medio ambiente.

Casas totalmente destruidas por las cenizas y tres fallecidos por el tsunami, fueron los primeros cobros que realizó la erupción del volcán submarino Hunga-Tonga-Hunga-Ha’apai. En tan solo 12 horas después de la emisión de humo inicial, las olas del tsunami de unos pocos pies de altura golpearon las costas de California, a más de 8,000 kilómetros de distancia de la erupción, lo que significa que el tsunami viajó a 700 km/h.

Por lo que el derrame de petróleo en el océano Pacífico, desde la refinería de La Pampilla (Perú), fue causado por la travesía del tsunami, generando que el contaminante afecta al menos cuatro kilómetros de playas y reservas naturales del país inca.

Las autoridades locales reclaman a la española Repsol, entidad encargada de la refinería, un mayor compromiso con la limpieza.

“Ha pasado de ser un pequeño derrame a ser un desastre de proporciones”, aseguró el alcalde de Ventanilla, Pedro Spadaro, mientras realizaba una supervisión a las playas de su distrito, una de las zonas con más contaminación en sus cuencas hídricas y naturales.

Por el momento, la empresa implicada contestó ante la denuncia de las autoridades locales, afirmando que ““desde el inicio del incidente, está ejecutando las labores de remediación del litoral costero y limpieza de playas en el distrito de Ventanilla”.

Según Repsol, desde que inició el siniestro ambiental, varios de sus funcionarios han desplegado 1.500 metros de barreras de contención; además, seis lanchas con equipos de 50 personas continúan recuperando el crudo con succionadores.

Por Silvia León Sisa.