El moho del limo puede realizar cálculos sorprendentemente complejos, como resolver laberintos o mostrar formas básicas de memoria.

En un nuevo estudio cuyos resultados fueron publicados en la revista científica Advanced Materials, investigadores del Instituto Wyss de la Universidad de Harvard y del Centro de Descubrimiento Allen de la Universidad de Tufts (EE.UU.) pusieron a prueba la conciencia ambiental de un tipo de moho del limo llamado ‘Physarum polycephalum’. Es decir, los científicos observaron cómo ese organismo que no posee ni cerebro ni sistema nervioso usa su cuerpo para detectar señales mecánicas en su entorno para realizar cálculos y decidir en qué dirección tiene que crecer.

El ‘Physarum polycephalum’ es un organismo eucariota que pertenece al reino protista y consiste en un plasmodio, una gran célula única que contiene muchos núcleos celulares que flotan en un líquido citoplasmático.

La autora principal del nuevo estudio, Nirosha Murugan, exmiembro del Centro Allen y profesora asistente en la Universidad de Algoma en Ontario (Canadá), explicó que “la gente se está interesando más en el Physarum, porque no tiene cerebro pero aun así puede realizar muchos de los comportamientos que asociamos con el pensamiento, como resolver laberintos, aprender cosas nuevas y predecir eventos”.

A diferencia de estudios previos con el moho del limo, los nuevos resultados se obtuvieron sin dar al organismo ninguna señal química o alimentaria que influyera en su comportamiento. El equipo quería saber cómo el moho toma decisiones en ausencia de estas señales, basándose únicamente en su entorno físico.