La Corte Constitucional determinó unánimemente que estos elementos hacen parte de los artículos de higiene femenina.

Por ende, deben ser excluidas de cualquier aplicación tributaria; al igual que las toallas higiénicas. Esto con el fin de eliminar las barreras de acceso en las poblaciones con menos recursos económicos.

La Corte Constitucional adoptó el concepto presentado por la Procuraduría y expertos que catalogaban el IVA sobre estos implementos como una afectación al mínimo vital para las mujeres con menor capacidad adquisitiva.

Además, se consideraba que mantener el impuesto sobre este bien era una medida inequitativa, desproporcionada y regresiva.

Pese a que el valor a corto plazo de una copa menstrual en relación con las toallas higiénicas es alto; a mediano y largo plazo representaría un beneficio económico para las mujeres.

Por Fabián Morales Gómez