Por la violencia en Colombia, Elvita y su hijo Luis Miguel salieron del territorio nacional como desplazados, ahora enamoran paladares franceses con su sazón tradicional.

Fotografía de la cuenta de Tamales Elvita

La familia se trasladó a la ciudad de París, donde les permitió emerger de su difícil situación para iniciar con un proyecto culinario que los tiene en la cima de la comida en territorio francés. 

Su esposo fue reportado como desaparecido por grupos al margen de la ley, cuando iniciaron las amenazas hacia ella y su hijo de tan solo siete años, en ese momento. 

La primera parada en su huida hacia un nuevo comienzo fue en Venezuela, donde organizó un puesto de venta de empanadas y arepas. Años más tarde, fue atemorizada por otros grupos criminales del vecino país, que la obligó a trasladarse con su hijo hasta Brasil, donde duró poco tiempo antes de emprender su viaje final hacia París, Francia. 

Elvita duró cerca de ocho meses durmiendo en las sillas del aeropuerto y en los parques. Aprendió el idioma de su nuevo territorio y poco a poco emprendió su proyecto de ventas de tamales. 

Gracias a la publicidad que realiza por medio de una cuenta en Instagram, los tamales colombianos han llamado la atención de cientos de clientes franceses. Luis Miguel, su hijo, es el encargado de realizar los domicilios en el metro de París, lugar donde frecuentan los mayores clientes de Tamales Elvita. 

Por Silvia León Sisa