Los candidatos Rodolfo Hernández y Gustavo Petro fueron los más votados en esa zona convulsa de Norte de Santander.

El Catatumbo es una zona estratégica por su biodiversidad, recursos naturales y por estar en frontera con Venezuela. Sin embargo, la violencia sigue permeando la vida de sus casi 300 mil habitantes, quienes conviven entre diferentes grupos armados ilegales y cultivos ilícitos.

El próximo presidente debe mirar con mucho detenimiento esta subregión de Norte de Santander, porque sus habitantes aún esperan que la paz reine. Además, siguen creyendo que por medio del voto pueden escoger líderes que transformen los 11 municipios que la integran.

En la primera vuelta presidencial, el 27 de mayo, los candidatos presidenciales Rodolfo Hernández y Gustavo Petro se llevaron también el triunfo en esa zona convulsa del departamento; el exalcalde de Bucaramanga ganó en siete municipios: Convención, El Carmen, La Playa, Ocaña, Tibú, Sardinata y Ábrego, con el 63% de la votación, y el senador y exmandatario de Bogotá obtuvo la victoria en cuatro: Teorama, El Tarra, Hacarí y San Calixto, con el 72%.

“En esos mismos municipios, Gustavo Petro, en la segunda vuelta presidencial de 2018, sacó la misma votación, pero nos demuestra que esos territorios, que son los más afectados por la violencia y que hacen parte del PDET, están dándole un mensaje al país, al preferir al candidato del Pacto Histórico”, expresó el politólogo Juan Sánchez, experto en derechos humanos.

Señaló que el problema de la violencia puede influir en esta elección, pues recordó que en las primeras semanas de junio se reportaron amenazas contra el alcalde Íder Humberto Álvarez, de La Playa de Belén; y contra el hijo del mandatario de Tibú, Nelson Leal.

El politólogo afirmó que “esto demuestra que hay un contexto de seguridad que puede afectar el resultado de los comicios en el Catatumbo”.

En los pasados comicios se desplegaron más de 12 mil militares y 5 mil policías, para garantizar el derecho al sufragio.

Leonardo Favio Oliveros Medina