Víctimas del conflicto armado ahora son motivo de admiración

Víctimas del conflicto armado ahora son motivo de admiración

Víctimas del conflicto armado son ahora ¡motivo de orgullo para los nortesantandereanos!, inician sus vidas como emprendedores en el sector panelero

Asociados a una cooperativa y gracias a inversiones nacionales y regionales por 500 millones de pesos, operan un trapiche panelero cuyos productos ya son exportados a países como España.

Desde el municipio de Arboledas en Norte de Santander, registramos la apertura de el trapiche panelero, es tan importante esta obra como la que hay oculta detrás de este trapiche.

Ybelice Laguado a sus escasos siete años de edad, chocó contra la crudeza de la violencia en el campo colombiano, a su papá lo asesinó la guerrilla del ELN.

Hoy con 25 años de edad y superados tantos traumas que conllevó el asesinato de su padre y posterior desplazamiento forzoso, Ybelice es optimista.

“Ya hay que mirar al futuro y dejar el pasado atrás, porque nada se hace cuando uno se encierra y no sale adelante, hay que buscar oportunidades para uno como familia y como para mí, que soy madre de familia”.

Víctima del conflicto armado

Ella es una de las representantes de 38 familias víctimas del desplazamiento que en Arboledas, conformaron una cooperativa para manejar un trapiche panelero con inversiones de 500 millones de pesos.

“Se hizo con una cofinanciación de 386 millones por parte de Impulsa Colombia, 66 millones por Confanorte una contrapartida y además la Gobernación del Norte de Santander”.

Representante Ministerio de Comercio, Industria y Comercio

“Tuve la iniciativa, Confanorte se ha vinculado con Arboledas y un día hablando de hacer nuevos proyectos en el municipio, dije, yo quiero un proyecto donde podamos generar ingresos”.

Alcalde de Arboledas

La proyección empresarial del trapiche es prometedora almacenes de cadena en Cúcuta ya pasaron solicitudes para comprar toneladas de panela en sus dos versiones: en bloque y pulverizada.

Es un sueño hecho realidad es un ejemplo de que la unión hace la fuerza y que perdonar vale para poder proseguir con la vida a pesar de las inconsistencias que tiene la misma.