Pamplona, una ciudad trazada en la ruta de la migración venezolana

Pamplona, una ciudad trazada en la ruta de la migración venezolana

Millones de venezolanos se han refugiado en humildes casas que funcionan como albergues temporales, desde hace tres años un grupo de mujeres abrieron sus puertas para mejorar las condiciones de vida de estos migrantes

Pamplona en la ruta de la crisis humanitaria, rostros tristes gente con hambre y sed en las calles de esta ciudad fría. Encontramos a personas con el corazón bondadoso al prójimo, son tres mujeres que lograron convertir sus casas en refugios para venezolanos.

“Hemos tenido problemas muy difíciles y hemos tenido ausencia de un Estado, donde es una problemática que no nos compete, sencillamente nosotros nos personalizamos por el amor al prójimo, por tanta necesidad, porque alguien tenía que hacerlo y nosotros tomamos el riesgo de querer hacerlo”.

Administradora de refugio

Llevan sus registros y el que más atiende es el de Martha Duque, ubicado en la entrada de la ciudad. En tres años ha logrado hospedar a más de dos millones de caminantes.

“Fueron ríos y ríos de gente, no damos abasto aquí en la entrada, ellos llegan y descansan acá un poco, reciben algo de alimentos y algunas ayudas que algunas organizaciones le brindan, pero son ríos de personas”

Administradora de refugio

“En mi albergue han pasado más de 50.000 personas en  hospedaje y más de 100.000 personas en servicios varios como esa alimentación ducha conectividad y otros servicios que prestamos en el albergue”

Administradora de refugio

Son algunos de los testimonios de los que no se salvan niños, ancianos, ni jóvenes.

“Algo difícil, mi hijos, mi hermana, mi sobrina, el esposo del mi hermana y mi esposo; pero si ha sido difícil, ya hemos agarrado frío, hemos dormido en la calle, a veces no comemos, no nos espera nada bueno porque allá la cosa está muy difícil”

Migrante

Las familias se desunen en el trayecto, pero además de ofrecerles bienestar, también se apoyan para reencontrarse y poderse comunicarse a través de redes sociales.

Los pamploneses que en la década de los 70 y los 80 albergaron a estudiantes venezolanos en colegios con internados, nunca imaginaron ver este triste panorama de hambre miseria pobreza y desolación.