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La historia de Matt, el niño que fue contagiado a los 8 años de VIH

Niño en Inglaterra contagiado de VIH y Hepatitis C a los 8 años, cuenta su historia al mundo después de 32 años

Matt Merry, conoció su contagio de VIH a los doce años de edad, cuando su madre, angustiada una noche en el comedor de su sala, en Rugby, Inglaterra, decide contárselo. Su reacción la desconoce, pero, lo que sí recuerda muy bien, es que no debía contárselo a nadie, ya que, en esa época, una persona diagnosticada con VIH era como si la sentenciaran de muerte.

El virus lo contrajo cuando Matt, tan solo tenía ocho años, debido a una inyección que le aplicaron con el fin de tratar su hemofilia, dicha enfermedad de la sangre que le diagnosticaron años después de nacer.

Por su parte, todo lo que el niño conocía del VIH, eran imágenes de jóvenes esqueléticos con cuerpos cubiertos de llagas, perdiendo su vida en los distintos hospitales. Su entusiasmo por vivir, cada vez era menor.

“A partir de entonces y durante toda mi adolescencia, sentí que tenía sobre mi cabeza un reloj en modo de cuenta atrás y que en cualquier momento alguien podía pulsar esa cuenta atrás de dos años hasta que muriera”, añadió Matt.

Ante la enfermedad, Matt tenía la certeza de que no alcanzaría ni a cumplir los 20 años, por ende, su anhelo por tener una familia estaba negado. Luego, supo que también tenía hepatitis C, lo cual lo llevó a querer encerrarse en sí mismo y esperar a que la muerte tocara su vida.

Tiempo después, a los 16 años, empezó su gusto por las fiestas a menudo y las drogas, entre ellas, el cannabis, speed y éxtasis. Quiero intentar disfrutar de la experiencia todo lo posible antes de morir”. Un día, decide contarles a sus amigos sobre su enfermedad, quienes nunca lo señalaron negativamente.

Cumplidos los 20 años, Matt notó que sus amigos se fueron a estudiar en la universidad de Birmingham y decidió irse allí también para continuar con las fiestas. Sus compañeros poco a poco avanzaban con su vida, tenían pareja y él, solo esperando el fin de su vida.

Pero un día, pensó: “tengo esto desde que tenía 8 años y siempre me dijeron que me quedaban dos años de vida”. En ese momento, quiso darle un rumbo a su vida y esperanzado a durar más de 50 años decidió estudiar y obtener las mejores calificaciones.

La hepatitis empezó a generarle problemas en su vida, una biopsia reveló que su hígado tenía cicatrices y estaba dañado, por esta razón, inició un fuerte tratamiento el cual, dio resultados positivos un año después, la hepatitis C desapareció.

Posterior a esta gran noticia, Matt consideró darse la oportunidad de tener una vida amorosa. Conoció a una chica con la que se casó 5 años después “no le importó lo más mínimo mi enfermedad de VIH” agregó.

Uno de sus amigos de la infancia que, al igual, era hemofílico, le sugirió una técnica llamada lavado de semen, una forma de reproducción asistida, la cual lo permitió ser padre.

Matt se interesó por esa técnica, más aún cuando un experto le dijo que, dado que el virus era indetectable, sí podrían tener un bebé de manera natural. “Yo no me podía creer lo que me estaban diciendo”

“Pero temiendo la mínima posibilidad de que pudiera transmitirle el virus a mi hijo, después de mi propia experiencia, no quise arriesgarme, así que hicimos tres ciclos con esa técnica de lavado de semen y tuvimos un niño. Después, volvimos a repetirla para el segundo”. Añadió.

Matt, cumplió los 44 años, no deja de asombrarse cada vez más por su historia y por eso, decide contarla. Cabe resaltar que de los 1250 pacientes infectados con hepatitis C y VIH en aquel tiempo, hoy en día menos de 250 siguen vivos.

“Estoy contento con mi vida en este momento: tengo una familia genial, con una esposa y dos niños maravillosos”.

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